Cuando llego a los 300 kilos no se preocupó. Pesar lo mismo que puede pesar un coche compacto no le dice nada. Además, el hecho de algunos coches grandes no puede mover su peso tampoco fue problema para ella. Porque se tomó muy en serio de que a los hombres negros le gustan las mujeres blanca con caderas. Aunque lo de ella no son caderas, son bolas de grasas completas unidas unas a las otras. Una mujer gigantesca que adora una follada interracial. Le gusta una polla negra y su coño lo pide a gritos porque no puede parar de follar.

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Duración: 10:53
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