No creo que a nadie le sentara bien enterarse de que su propia madre tiene una relación sentimental con alguno de sus amigos, seguramente la primera sensación que te vendría a la cabeza es la de asco. Otra cosa es verlo desde fuera, menuda excitación da ver cómo una mujer de cuarenta y tantos años largos está en la cama con un chico de poco más de 20. No os perdáis con qué suavidad se tocaba esta atípica pareja y cómo sus labios no se despegaron durante toda la masturbación.

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