Siempre miraba como este chaval llegaba casi al mediodía de hacer ejercicios, era la misma hora en la que ella se despertaba a sentarse en el jardín y esperar que llegara el pedido de comida rápida que hace. Una mujer de su tamaño no puede moverse mucho, solo lo necesario y vital. Pero ese día no pudo aguantar las ganas de seducir al tío y al rato la enorme obesa se sienta en la cara de este hombre quien pudo sobrevivir luego de probar su coño. Entonces sin más, tuvo que sacar su polla y darle una follada a la guarra porque seguramente no lo dejaría ir si no lo hace.

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