La mujer tiene una lámpara en una habitación, un solo botón que sirve para encender y apagar, pero parece que por su edad se le complica el asunto y siempre tiene que pedir ayuda. Llama a un electricista que cuando llega, rápidamente se da cuenta que se trata de una treta. Porque solo tiene que pasar un rato dándole gusto al coño de la vieja gorda para poder cobrar sus honorarios. Entonces hace lo que todo hombre debe hacer, sacar su polla y hacer su trabajo dándole una follada y dejándola satisfecha. No es justo, pero en un mundo matriarcal, es lo que nos toca.

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Duración: 18:27
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