Un hombre sale de su casa a ganarse la vida y tiene que hacer lo que tiene que hacer. No importa a nadie en casa lo que hace, ya que lo único que les importa es que llegue con dinero para pagar las cuentas. Es la triste vida de un macho moderno. Y este lo sabe, luego que ve como esta divina gorda entra a su sala de masajes y cree que por ser masajista, la tiene que follar. Pero el cliente siempre tiene la razón y este tío tiene que sacar su polla para darle una follada al coño de la mujer. Ella paga y ella exige, así que sin pedir propina, tuvo que complacer su raja y dejarla contenta.

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Duración: 06:44
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