Llegar a casa para comer algo y ponerse a ver la televisión, es el sueño de todo hombre que trabaja. Los que pertenecen a la clase que ya tienen dinero, están en un hotel disfrutando de las caricias sexuales de una jovencita que seguramente cobra mucho dinero. Pero este hombre es de lo que tiene más suerte, ya que llega directo a complacer a su mujer que siempre tiene muchas ganas de meterse su polla en la boca. Ella adora chupársela y luego que le da una follada, puede hacerle una corrida en las tetas gordas a su esposa. No quiere preñarla porque su salario no le alcanza para eso.

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Duración: 08:05
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