Sus tetas empezaron a crecer mucho, lo demás también, aunque ella no ponía atención a esas partes de su cuerpo ya que consideraba que solo se trataba de proporción. Lo demás era sacarle provecho a lo que la comida chatarra y una vida de sedentarismo le habían dado. Es un buen momento porque ahora la deben amar como ella es y no como los demás esperan que sea. Entonces la jovencita obesa tiene un hombre que pasa muchas horas complaciendo su enorme raja y ella no puede estar más feliz de meterse su polla. Es lo que toda zorra quiere: follar.

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Duración: 08:32
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