Nunca pensó que esa mujer que pago su almuerzo un día en ese restaurante iba a terminar siendo tan buen polvo. Sobre todo porque no vio nada atractivo, solo acepto la comida porque no tenía otra opción. Pero luego que ella le dijera que tenía que pagarlo de alguna forma, acepto porque es un hombre que sabe que en la vida nada es gratis. Por eso se fue con ella a su casa y ahí mismo fue cuando la gorda negra se quitó la ropa y empezó a hacerle una mamada de polla. Pensó que sería un trabajo difícil pero fue muy fácil follarse su coño y luego hacerle un baño de leche en la cara.

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Duración: 08:03
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