La pobre abuelita iba muy cargada con la compra, casi no podía. Este joven se ofreció para ayudarla, según parecía era un buen chico. Ella le invitó a entrar en su casa y cuando se quiso dar cuenta el chaval tenía la polla fuera. La señora se escandalizó, casi no se atrevía ni a mirar. El chico le cogió la mano y la llevó a su rabo, ella no quería pero finalmente la agarró. Poco a poco se la fue moviendo, ambos se comenzaron a excitar. Al poco ya le estaba comiendo la polla. Un rato después la vieja se quedó desnuda, tenía dos buenas tetas gordas y era de estas viejas barrigonas que tienen tanto morbo. El chico se la folló muy duramente, y la anciana parece que no se cansaba tanto follando como subiendo la compra a casa.

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Duración: 28:01
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