No quiero ni pensar en la cantidad de experiencias como estas que habrá vivido este joven repartidor. Cada dos por tres se encuentra con amas de casa que le ofrecen pagar su compra con sexo en lugar de dinero y claro, como él no va precisamente sobrado de follar, no tiene otra opción que aceptar todas esas proposiciones deshonestas. A este paso la empresa no le durará mucho pero… ¡que le quiten lo follado!.

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