Un día sale a la calle y no pensó que el universo le iba a sonreír. Tenía unas diez horas sin estar con un hombre y ya sentía que la respiración le fallaba, pensó que debía soportar a que llegara el vecino que siempre resuelve ese problema y sale al campo a dar un paseo para olvidarse del asunto. Pero la alemana gorda se consigue un tío que está interesado en darle placer a su coño y rápidamente se lo llevo a su casa. Al rato ya estaba con las piernas abiertas gozando la polla de este desconocido. La rubia tetona no paraba de tener orgasmos.

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Duración: 07:45
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