Ella era una madurita tetona de esas que además son guapas e irresistibles. Después de llamar a la policía un agente acudió para hablar con ella, pero su coño estaba húmedo desde el primer instante en el que ese hombre apareció en su casa. No podía resistirse, se ponía cachonda cada vez que veía a un hombre de uniforme o a una figura de autoridad. El tío, que no era nada tonto, pronto se dio cuenta de lo que pasaba y comenzó a jugar con ella. Al fin y al cabo esas enormes tetas tenías que probarlas.

Sentado a su lado no podía resistirse, se echó sobre la mujer y empezó a comerle todas sus tetas. Ella estaba gorda si, pero que más daba su peso, de hecho le gustaban así con mucha carne en sus cuerpos. De hecho se notaba que ella era toda una señora, iba bien maquillada, bien vestida y su comportamiento era el de una mujer con clase.

Eso si, para follar se convirtió en una guarra, mientras la penetraba disfrutaba como una cerda hasta que por fin el tío se corrió y obviamente lo hizo en sus tetorras. Ella sonreía satisfecha mientras tanto.

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Duración: 22:09
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