Si una cosa le encantaba a esta cerda era precisamente mi polla. Desde el principio no podía parar de chupármela, le encantaba sentirla en su boca y a mi me gustaba que lo hiciera. Al bajar mi mirada y ver sus enormes tetas aun me puse más cachondo.
Me tumbé y la cerda se puso sobre mi, pesaba mucho y me aplastaba, pero al sentirme dentro de ella y sentir ese enorme culo todo merecía la pena.
Luego me hizo otra mamada y después seguí follándomela. Estaba claro que a ella le gustaba mi verga, pero a mi me encantaba follármela. Aunque todo lo bueno tiene su fin y acabó corriéndose en su cara de guarra.

Detalles del vídeo

Duración: 09:10
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