En cuando mi padre se va a trabajar y se escucha cómo se cierra la puerta, lo primero que hace mi madrastra es cerrarla con llave e ir a buscarme allá donde esté. Es muy excitante cuando mi madre me folla en la cocina porque parecemos dos perros en celo y cuando se sienta sobre mi polla y me cabalga, siento unas cosquillas por todo el cuerpo que no he sentido ni con la mejor de las putas con las que he follado pagando. Se me hace la boca agua cada vez que mi lengua entra en su vagina, ella lo sabe y se pone más cachonda aún, por lo que se moja y se humedece constantemente facilitando así la penetración. Aunque ya sea una mujer madura tiene el chochito bastante estrecho, supongo que mi padre tendrá la polla pequeña porque de lo contrario no me costaría mucho follármela, pero a veces pienso que me estoy tirando a una virgen, esa mujer es increíble.

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