Este profesor particular de yoga está acostumbrado a que algunas de sus clientas sean más grandes que él pero la de hoy se lleva la palma. La joven no sólo es que es el doble de alta que él, sino que pesa tres veces como él. Hoy la muchacha ha decidido que prefiere cambiar su clase de relajación espiritual por algo más divertido y no por eso menos relajante: el deporte. Con la fuerza que tiene ella, ya puede rezar el tío para portarse bien y no llevarse una hostia.

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