Esta pareja no entiende de horarios ni de días cuando quieren echar un polvo. No les importa si son las 6 de la mañana de un martes o las 4 de la tarde de un sábado porque cuando les entra el calentón se ponen a follar allá donde les pilla. Hoy al marido le ha entrado el calentón justo cuando su mujer estaba echando la siesta y ha ido en busca de ella para despertarla y pegarle unos buenos pollazos.

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